(Uno)
Inicio el descenso
Mi sombra es la que te sigue
Eres la puerta a la que llego
A la que me llevan los mapas a mi destino
Un sueño como un ancla lanzada al abismo
Pauso el descenso
El camino al arbitrario color de las flores a tu paso
Luminosa en los bordes
Eres el umbral
Al que llego
y toco
y entro.
(Otro)
Como el perfecto laberinto áureo de un Nautilus que nos enseña el infinito
Reservo para estas horas, el azul y el polen
Como una moneda que recuerda algo únicamente porque se acuñó en una moneda
Un pequeño paso al que sigue otro que sin duda tiene un destino (pero no lo sabe)
Reservo la siembra de una semilla en este verso al que nacerán ojos
Que te vigilan ahora mismo
querido lector,
Qué ahora mismo acarician tus dedos.
(El último)
Bajo el fracaso de los elixires para curar la nostalgia y la locura
En otros tiempos, prosperaba la poesía.
Raúl Ríos
