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Prosa DolorosaOctober 30, 2009 6:16 am

Padre Nuestro
Que caminas en las calles enloquecido por el tráfico
Santificado sea tu sombra, /bajo flamboyanes manchando el asfalto.
Bendito sea el templo de tu nombre, de tu santo entierro, en un ataud de cristal para que te vean.

para que te vean

Que cierren tus heridas,
Qué todos los días te brinden una luz de Valproato de Magnesio

Padre suyos que visitan Roma y saludan al santo Papa
De ellos padre, que ofrecen la mano con los dedos anillados

De los otros que no tienen una moneda para darle a Caronte
A los que no llegarán los perros ciegos para guiarlos en la orilla, en la muerte.

Padre mío y nuestro,
que duerme en los puentes peatonales
que se cubre con la luz de las pantallas policromáticas
Padre de los niños que nacieron con SIDA
padre de los pornógrafos
de la monarquía europea
padre de la miseria de Job

que firmas papeles en oficinas
que ordenas secuestros selectivos
que orinas nuestras tumbas
padre de aquellos que aman a Mammon

Miranos a los ojos o a la cuenca donde tuvimos ojos

Que estamos ciegos y desnudos

Y sólo alcanzamos a ver sombras en monitores con estática
Y sólo alcanzamos a mirarte en la miseria de nuestros orines

Padre de aquellos que pisan la justicia

Arropanos desde el frio

Libranos de los buitres.

Raúl Ríos Trujillo

Prosa Dolorosa, PoesíaOctober 18, 2009 10:48 pm

(Uno)

Inicio el descenso
Mi sombra es la que te sigue
Eres la puerta a la que llego
A la que me llevan los mapas a mi destino
Un sueño como un ancla lanzada al abismo

Pauso el descenso

El camino al arbitrario color de las flores a tu paso
Luminosa en los bordes

Eres el umbral
Al que llego

y toco
y entro.

(Otro)
Como el perfecto laberinto áureo de un Nautilus que nos enseña el infinito
Reservo para estas horas, el azul y el polen
Como una moneda que recuerda algo únicamente porque se acuñó en una moneda
Un pequeño paso al que sigue otro que sin duda tiene un destino (pero no lo sabe)

Reservo la siembra de una semilla en este verso al que nacerán ojos

Que te vigilan ahora mismo
querido lector,
Qué ahora mismo acarician tus dedos.

(El último)

Bajo el fracaso de los elixires para curar la nostalgia y la locura
En otros tiempos, prosperaba la poesía.

Raúl Ríos