XXXIX

Dios me perdone por la oscuridad

y por las luces apagadas

Pero no me quedan más que

estas palabras que incendian la página en blanco

como insectos de fuego

que dejan tras de sí,

en sus huellas,

La historia de sus cicatrices.

 

(Poema impar de los versos de oscuridad de los Cantos Diurnos, inédito)

Octubre de 2007