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January 26, 2009

Nombre Eliseo Diego, de oficio Poeta

Filed under: Prosa Dolorosa

Me he encontrado en la sección de cultura del diario El país un magnífico texto de uno de los poetas más sinceros y honestos desde su poesía, se trata del cubano Elise Diego, sin más les dejo el texto, servidos.

“Mi nombre es Eliseo Diego. Soy, de oficio, poeta, es decir: un pobre diablo a quien no le queda más remedio que escribir en renglones cortos que se llaman versos. Y lo hago no por vanidad o por el deseo de brillar, o qué sé yo, sino por necesidad, porque no me queda más remedio que escribir estas cosas que se llaman poemas”. Así se describía el escritor cubano Eliseo Diego (1920-1994), del que mañana EL PAÍS publica una antología poética por 8,95 euros. Se trata, según Gabriel García Márquez, “de uno de los grandes poetas en lengua castellana”.

Muy distanciado de la política, el literato era alguien que creía en la necesidad de la poesía para lograr una vida mejor, un hombre que encontraba la inspiración en lo cotidiano, en las pequeñas cosas ignoradas para llegar de una forma natural a los asuntos más trascendentales.

Diego fue uno de los fundadores de Orígenes, grupo que reunió a toda una generación de artistas de la Cuba de antes de la Revolución al que pertenecieron José Lezama Lima y Gastón Vaqueros, y puente con los nuevos valores de la lírica cubana. Casi al final de su vida, en 1993, recibió el Premio Juan Rulfo. Era entonces cuando le relataba a su hija, la escritora Josefina Diego, cómo los jóvenes le habían confesado que su escritura les había servido para vivir. “No a escribir, sino a vivir. Esto vale para mí más que un Nobel. Y explica la necesidad de la poesía, ¿no te parece?”.

De su obra poética -también escribió cuentos y ensayos- destaca En la Calzada de Jesús del Monte (1949), Por los extraños pueblos (1958), El oscuro esplendor (1966), y Poemas al margen (2000).

January 11, 2009

Un día con los de la Rial

Por Raúl Ríos Trujillo

Tengo que confesar que hace algunos años cuando escuché hablar por primera vez de la “Rial Academia de la lengua Frailescana” me pareció que la idea era un tanto disparatada, un grupo de gente mayor reuniéndose en torno al relajo de los chistes locales y de la algarabía de un modo de hablar, como ellos mismos dicen con singular humor e irreverente desparpajo, pensé que no era más que una caravana de viejitos empedernidos necios por la nostalgia, claro que me equivoqué.

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January 7, 2009

Luis Jorge Boone

Filed under: Prosa Dolorosa

(No tengo ganas de escribir reseñas, ni pensar si quiera, sólo leer poesía)

Ataduras

En la pared del traspatio,
dentro de la argamasa que une los tabiques,
mi madre enterró una parte de sus hijos al nacer
—líneas de sangre que los alimentaron
antes de llegar al mundo,
cuerdas que atan más allá
de la fuerza de los nudos—,
como anclándonos unos a otros
y a la tierra oscura de nuestra infancia,
y a esta casa que hace cuarenta años abandonamos
como si fuéramos a regresar al poco rato,
siendo que jamás nadie
volvió para habitarla.

Hoy vuelvo a este refugio y su catástrofe.
A enredar el hilo del carrete de mis venas.
A mirar la lluvia, cómo desgasta el adobe
cubre las paredes del polvo
que tomo con los dedos
y pongo en mi lengua,
para volver del todo.
Justo como a los cinco años,
cuando, sin saberlo, éste que ahora soy
era entonces el futuro.

Luis Jorge Boone

Roberto Juarroz

Filed under: Poesía

Hemos amado juntos tantas cosas…

Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.

Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.

Efraín Huerta

Filed under: Prosa Dolorosa

Ternura

Lo que más breve sea:
la paloma, la flor,
la luna en las pupilas;
lo que tenga la nota más süave:
el ala con la rosa,
los ojos de la estrella;
lo tierno, lo sencillo,
lo que al mirarse tiembla,
lo que se toca y salva
como salvan los ángeles,
como salva el verano
a las almas impuras;
lo que nos da ventura e igualdad
y hace que nuestra vida
tenga el mismo sabor
del cielo y la montaña.
Eso que si se besa purifica.
Eso, amiga: tus manos.

Efraín Huerta

January 6, 2009

Eugenio Montejo

Filed under: Poesía

En otro meridiano

No alcanzo el tiempo de tu cuerpo,
nací lejos, en un país que es aire, nube, noche,
aunque me oigas tan cerca.
Nací a destiempo de tu risa, de tus ojos, en otro meridiano.
Nos amamos de mar a mar, de un astro a otro
no importa que hoy me sientas a tu lado.
Aunque despiertes desnuda aquí conmigo,
tu tiempo va delante,
el tiempo de tus manos, de tu rostro;
estoy junto a tu sombra y no te alcanzo.
Las horas de tu amor me quedan lejos,
bajo una luz de nieve,
en alguna ciudad que desconozco.
Nuestras vidas se alcanzan, se confunden,
intercambian sollozos, besos, sueños,
pero andamos a leguas uno del otro,
tal vez en siglos diferentes,
en dos planetas errantes que se buscan
cansados de no verse.

Eugenio Montejo

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