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	<title>Comments on: D&iacute;a de las madres</title>
	<link>http://navegaciones.blogsome.com/2008/05/10/da-de-las-madres/</link>
	<description>La poesía es un arma cargada de futuro...</description>
	<pubDate>Wed, 01 Oct 2008 23:34:40 +0000</pubDate>
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		<title>by: Tristán</title>
		<link>http://navegaciones.blogsome.com/2008/05/10/da-de-las-madres/#comment-901</link>
		<pubDate>Mon, 26 May 2008 23:22:43 +0100</pubDate>
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					<description>Cómo me gusta pensar en las personas como árboles, pensar que por algún motivo se ha trepado la esencia de las personas a ciertos árboles. De los árboles, prefiero los pirules, porque en la hacienda de mis abuelos había más pirules que gente, gallinas y corderos juntos. En realidad no siempre hubo corderos, aunque sí un caballo que se llamaba Triplillo y unos tres cerdos que yo les daba de comer vísceras o pájaros muertos. Claro que gustaba enfermar a los cerdos, porque los cerdos siempre me parecieron animales oscuros. El caso es que había más pirules que seres vivos en la hacienda, y bajo un pirul enterramos a un tío. Hace poco me decían que era un nogal, pero estoy seguro que era un pirul donde lo enterramos. En realidad me duele un poco ese pirul porque no está frondoso, incluso en algún momento, ya abandonada la hacienda, lo atravezó por centro algún rayo, y entonces el tronco tiene una cavidad muy grande que parece una mordida, una mordida donde perfectamente cabe mi tío, refugiándose a veces del frío o el agua. Es bonito enterrar a los muertos bajo los árboles, lo que duele es que un árbol no puede empacarse y llevarlo a otra casa. Por eso da me gusto cuando veo que algunas personas sí crecen con su árbol, e incluso se dan permiso de abandonarlo un rato y subirse al vuelo de un pájaro.</description>
		<content:encoded><![CDATA[	<p>Cómo me gusta pensar en las personas como árboles, pensar que por algún motivo se ha trepado la esencia de las personas a ciertos árboles. De los árboles, prefiero los pirules, porque en la hacienda de mis abuelos había más pirules que gente, gallinas y corderos juntos. En realidad no siempre hubo corderos, aunque sí un caballo que se llamaba Triplillo y unos tres cerdos que yo les daba de comer vísceras o pájaros muertos. Claro que gustaba enfermar a los cerdos, porque los cerdos siempre me parecieron animales oscuros. El caso es que había más pirules que seres vivos en la hacienda, y bajo un pirul enterramos a un tío. Hace poco me decían que era un nogal, pero estoy seguro que era un pirul donde lo enterramos. En realidad me duele un poco ese pirul porque no está frondoso, incluso en algún momento, ya abandonada la hacienda, lo atravezó por centro algún rayo, y entonces el tronco tiene una cavidad muy grande que parece una mordida, una mordida donde perfectamente cabe mi tío, refugiándose a veces del frío o el agua. Es bonito enterrar a los muertos bajo los árboles, lo que duele es que un árbol no puede empacarse y llevarlo a otra casa. Por eso da me gusto cuando veo que algunas personas sí crecen con su árbol, e incluso se dan permiso de abandonarlo un rato y subirse al vuelo de un pájaro.
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