Hace poco menos de una semana sin tener idea de lo que se avecinaba escribí en este mismo blog un artículo de la poesía de Ernesto Cardenal, aquel inefable sacerdote-poeta nicaruagense que mereció el regaño público del Papa Juan Pablo II luego del triunfo de la revolución sandinista en 1980, bien, pues resulta que la UNACh (mi alma mater) organizó para él una especie de homenaje y hoy mismo en esta misma tierra se encuentra el poeta, mañana espero verlo en su homenaje.
Aunque no me he inscrito a la lista de “escritores o investigadores” que tendrán derecho a leerle versos (detesto a las quinceañeras preparando su vestido para su presentación en sociedad), espero estar ahi para verlo aunque sea de lejos.

Les dejo otro de sus poemas famosos, este sobre la temática de la revolución.

LAS LORAS
Ernesto Cardenal

Mi amigo Michel es responsable militar en Somoto,
allá por la frontera con Honduras,
y me contó que descubrió un contrabando de loras
que iban a ser exportadas a EE.UU.
para que allí aprendieran a hablar inglés.

Eran 186 loras, y ya habían muerto 47 en sus jaulas.
Y él las regresó al lugar de donde las habían traído,
y cuando el camión estaba llegando a un lugar que llaman
Los Llanos

cerca de las montañas de donde eran esas loras
(las montañas se veían grandes detrás de esos llanos)
las loras comenzaron a agitarse y a batir sus alas
y a apretujarse contra las paredes de sus jaulas.

Y cuando les abrieron las jaulas
todas volaron como flechas en la misma dirección a sus
montañas.

Eso mismo hizo la Revolución con nosotros, pienso yo:
nos sacó de las jaulas en las que nos llevaban a hablar inglés.
Nos devolvió la Patria de la que nos habían arrancado.
Los compas verdes como loras dieron a las loras sus
montañas verdes.

Pero hubo 47 que murieron.