Estos días he estado leyendo mucha poesía, así recordado poetas que lei en mi formación y entre ellos me queda clara la evidencia de que algunos dejaron para sí, con su poesía, alguna huella que revisando en el polvo todavía se encuentra ardiendo en las letras que me llueven.
Carlos Drumond de Andrade es uno de ellos, y siempre insisto en los poetas tanto como en los poemas, Carlos Drumond (Brasil, itabira do Matto, 1907-1987) fue un poeta más de poemas que de ego, tanto que a pesar de ser una de las influencias más claras, en la poesía de lengua portuguesa de su tiempo, su nombre continua desconocido para el gran púbico, de alguna forma los que gustan de la poesía, saben de su obra y la valoran, en tanto sus poemas son cosa distinta. Qué mayor gloria para el poeta que sea su obra la que trascienda encima incluso de su figura.
Y para aquellos que osan escribir poesía les dejo esta excelente clase, basta repasar sus líneas para ver que todos caemos alguna vez (algunos no nos levantamos) siempre en los mismos vicios de lo vano.

PROCURA DE LA POESÍA

No hagas versos sobre acontecimientos.
No hay creación ni muerte ante la poesía.
Frente a ella la vida es un solo estático,
no calienta ni ilumina.
Las afinidades, los aniversarios, los incidentes personales no cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente, completo y confortable cuerpo, tan enemigo de la efusión lírica.
Tu gota de bilis, tu máscara de gozo o de dolor en lo oscuro son indiferentes.
Ni me reveles tus sentimientos,
que se prevalecen del equívoco y tientan el largo viaje.
Lo que piensas o sientes, eso aún no es poesía.

No cantes a tu ciudad, déjala en paz.
El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.
No es la música oída de paso; rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.
El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza, nada significan.
La poesía (no extraigas poesía de las cosas)
elude sujeto y objeto.

No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo en mentir.
No te aborrezcas.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia,
desaparecen en la curva del tiempo, son inservibles.

No recompongas
tu sepultada y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y la
memoria en disipación.
Que se disipó, no era poesía.
Que se partió, cristal no era.

Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allá están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, mas no hay desesperación,
hay calma y frescura en la superficie intacta.
Helos allí solos y mudos, en estado de diccionario.
Convive con tus poemas, antes de escribirlos.
Ten paciencia, si oscuros. Calma, si te provocan.

Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces al poema a desprenderse del limbo.
No recojas en el suelo el poema que se perdió.
No adules al poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concretada
en el espacio.

Acércate y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil faces secretas sobre la neutra faz
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que le des:
¿Trajiste la llave?

Repara:
yermas de melodía y de concepto,
ellas se refugian en la noche, las palabras.
Aún húmedas e impregnadas de sueño
rolan en un río difícil y se transforman en desprecio.

Versión de Manuel Graña Etcheverry

ANIVERSARIO

¿Un verso para salvarte
del olvido sobre la tierra?
Si es en mí que estás olvidada,
el verso recoraría apenas
esta fuerza de olvido,
mientras la vida, sin memoria,
vaga atmósfera, se condensa
en la pequeña caja donde vives
como los muertos saben vivir”

HISTORIA NATURAL

Las culebras ciegas son noctívagas.
El orangután es profundamente solitario.
Los monos prefieren también el aislamiento.
Algunos árboles sólo fructifican de 25 en 25 años.
Las cigüeñas copulan en vuelo.
El mundo no es lo que pensamos.