Google

>Navegaciones..

PoesíaAugust 29, 2007 10:21 am
Hace poco menos de una semana sin tener idea de lo que se avecinaba escribí en este mismo blog un artículo de la poesía de Ernesto Cardenal, aquel inefable sacerdote-poeta nicaruagense que mereció el regaño público del Papa Juan Pablo II luego del triunfo de la revolución sandinista en 1980, bien, pues resulta que la UNACh (mi alma mater) organizó para él una especie de homenaje y hoy mismo en esta misma tierra se encuentra el poeta, mañana espero verlo en su homenaje.
Aunque no me he inscrito a la lista de “escritores o investigadores” que tendrán derecho a leerle versos (detesto a las quinceañeras preparando su vestido para su presentación en sociedad), espero estar ahi para verlo aunque sea de lejos.

Les dejo otro de sus poemas famosos, este sobre la temática de la revolución.

LAS LORAS
Ernesto Cardenal

Mi amigo Michel es responsable militar en Somoto,
allá por la frontera con Honduras,
y me contó que descubrió un contrabando de loras
que iban a ser exportadas a EE.UU.
para que allí aprendieran a hablar inglés.

Eran 186 loras, y ya habían muerto 47 en sus jaulas.
Y él las regresó al lugar de donde las habían traído,
y cuando el camión estaba llegando a un lugar que llaman
Los Llanos

cerca de las montañas de donde eran esas loras
(las montañas se veían grandes detrás de esos llanos)
las loras comenzaron a agitarse y a batir sus alas
y a apretujarse contra las paredes de sus jaulas.

Y cuando les abrieron las jaulas
todas volaron como flechas en la misma dirección a sus
montañas.

Eso mismo hizo la Revolución con nosotros, pienso yo:
nos sacó de las jaulas en las que nos llevaban a hablar inglés.
Nos devolvió la Patria de la que nos habían arrancado.
Los compas verdes como loras dieron a las loras sus
montañas verdes.

Pero hubo 47 que murieron.

Prosa DolorosaAugust 26, 2007 12:52 pm
Estos días he estado leyendo mucha poesía, así recordado poetas que lei en mi formación y entre ellos me queda clara la evidencia de que algunos dejaron para sí, con su poesía, alguna huella que revisando en el polvo todavía se encuentra ardiendo en las letras que me llueven.
Carlos Drumond de Andrade es uno de ellos, y siempre insisto en los poetas tanto como en los poemas, Carlos Drumond (Brasil, itabira do Matto, 1907-1987) fue un poeta más de poemas que de ego, tanto que a pesar de ser una de las influencias más claras, en la poesía de lengua portuguesa de su tiempo, su nombre continua desconocido para el gran púbico, de alguna forma los que gustan de la poesía, saben de su obra y la valoran, en tanto sus poemas son cosa distinta. Qué mayor gloria para el poeta que sea su obra la que trascienda encima incluso de su figura.
Y para aquellos que osan escribir poesía les dejo esta excelente clase, basta repasar sus líneas para ver que todos caemos alguna vez (algunos no nos levantamos) siempre en los mismos vicios de lo vano.

PROCURA DE LA POESÍA

No hagas versos sobre acontecimientos.
No hay creación ni muerte ante la poesía.
Frente a ella la vida es un solo estático,
no calienta ni ilumina.
Las afinidades, los aniversarios, los incidentes personales no cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente, completo y confortable cuerpo, tan enemigo de la efusión lírica.
Tu gota de bilis, tu máscara de gozo o de dolor en lo oscuro son indiferentes.
Ni me reveles tus sentimientos,
que se prevalecen del equívoco y tientan el largo viaje.
Lo que piensas o sientes, eso aún no es poesía.

No cantes a tu ciudad, déjala en paz.
El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.
No es la música oída de paso; rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.
El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza, nada significan.
La poesía (no extraigas poesía de las cosas)
elude sujeto y objeto.

No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo en mentir.
No te aborrezcas.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
vuestras mazurcas y supersticiones, vuestros esqueletos de familia,
desaparecen en la curva del tiempo, son inservibles.

No recompongas
tu sepultada y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y la
memoria en disipación.
Que se disipó, no era poesía.
Que se partió, cristal no era.

Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allá están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, mas no hay desesperación,
hay calma y frescura en la superficie intacta.
Helos allí solos y mudos, en estado de diccionario.
Convive con tus poemas, antes de escribirlos.
Ten paciencia, si oscuros. Calma, si te provocan.

Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces al poema a desprenderse del limbo.
No recojas en el suelo el poema que se perdió.
No adules al poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concretada
en el espacio.

Acércate y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil faces secretas sobre la neutra faz
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que le des:
¿Trajiste la llave?

Repara:
yermas de melodía y de concepto,
ellas se refugian en la noche, las palabras.
Aún húmedas e impregnadas de sueño
rolan en un río difícil y se transforman en desprecio.

Versión de Manuel Graña Etcheverry

ANIVERSARIO

¿Un verso para salvarte
del olvido sobre la tierra?
Si es en mí que estás olvidada,
el verso recoraría apenas
esta fuerza de olvido,
mientras la vida, sin memoria,
vaga atmósfera, se condensa
en la pequeña caja donde vives
como los muertos saben vivir”

HISTORIA NATURAL

Las culebras ciegas son noctívagas.
El orangután es profundamente solitario.
Los monos prefieren también el aislamiento.
Algunos árboles sólo fructifican de 25 en 25 años.
Las cigüeñas copulan en vuelo.
El mundo no es lo que pensamos.

PoesíaAugust 24, 2007 1:19 pm

A todos los que nos envolvió la nostalgia de las revoluciones posibles en nuestra gastada latinoamérica del siglo pasado y que por fatalidad o feliz tropieso también nos envolvía la poesía, (como no), también tuvimos que leer en algún pasaje a Ernesto Cardenal y/o a Roque Daltón el primero de Nicaragua y el último de Salvador.

Ambos son los más grandes poetas revolucionarios que congruentes con su realidad de nación hicieron de su poesía a la vez de panfleto social, arma (cargada de futuro), los fusiles más siniestros en contra de las dictaduras, a Roque Daltón lo mataron en un fusilamento clandestino y tiraron su cuerpo a los perros en un rincón de su patria en donde ahora es considerado un heroe, Ernesto Cardenal recien fue candidato al premio Nobel pero no ganó y denunció que los intereses del poder nicaraguense no le permitieran acceder a este laurel, lo cierto es que Cardenal es uno de las glorias vivas de la poesía.

De Cardenal uno puede recordar una docena de versos tiernos y enamorados como aquel de Al perderte yo a ti, tu y y hemos perdido o el de “Oración para Marilyn Monroe” pero su poesía más vigorosa es aquella que dedicó a la muerte de heroes locales cuyos nombres se volvieron inmortales en las letras de este sacerdote-poeta.

Uno de estos poemas quiero recordar (Epitafio para la tumba de Adolfo Báez Bone) por ser uno que me hace sentir terremotos en la memoria. No porque me identifique filia con el general muerto (asesinado por el dictador Somosa luego de la sublevación del 54), si no porque es una prueba viva de que la poesía es una canasta de símbolos y que no importan los nombres o que para el caso todo mundo tendrá un nombre que poner a las injusticias y que a cada uno nos duele alguien que nos han matado y enterrado como a Adolfo Báez Bone.


Epitafio para la tumba de Adolfo Báez Bone

Te mataron y no
nos dijieron donde
enterraron su cuerpo,

Pero desde entonces
todo el territorio
es tu sepulcro

o más bien;
en cada palmo
de territorio nacional
en que

no está tu cuerpo
tú resucitaste

Creyeron que te
mataban con una orden
de ¡fuego!

Creyeron que te
enterraban

Y lo que hacían
era enterrar una semilla.

Otro de sus poemas más famosos Oración por Marilyn Monroe