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Prosa Dolorosa, PeriodismoJuly 20, 2007 9:05 am

Desde ayer temprano leí la noticia, para entonces no me había caído el veinte, lo cierto es que la muerte del negro Fontanarrosa le dolerá a muchos, a mí en especial, extrañaré más a Boogie el aceitoso que leí desde niño en la última página de la revista proceso.

Aprendí con él la otra forma de ver la tragedia y a tolerar el cinismo. Descansa en Paz negro, hay una generación que te agradece el humor.

Boogie, el sueño americano

A continuación reproduzco la nota que Proceso difunde desde ayer sobre la muerte del negro y nos aporta datos de mi personaje favorito Boogie el aceitoso, cruel matón residuo de Vietnam que nos permitió conocer a Fontanarrosa en México.

    Fontanarrosa se fue sin matar a Boogie El Aceitoso
    México, D.F., 19 de julio (apro).-

  • Murió el historietista argentino a los 62 años
  • Roberto Fontanarrosa (Rosario, 22 de noviembre de 1944), puntal de la caricatura argentina contemporánea, murió hoy en su ciudad natal.

    Conocido como “El Negro”, Fontanarrosa todavía publicó este domingo su historieta tradicional en el diario El Clarín, de su país, donde era célebre sobre todo por su personaje Inodoro Pereyra, pero en México se dio a conocer por el matón a sueldo Boogie El Aceitoso, que se publicó inicialmente en la década de los setentas en Revista de Revistas, que dirigía el escritor Vicente Leñero para el diario Excélsior, y luego en el semanario Proceso desde 1977 hasta el 26 de octubre de 1996.

    En 1979, el poeta y narrador Marco Antonio Campos escribió en Proceso una nota para comentar el recién aparecido libro de cartones de Rogelio Naranjo, Me vale madre, y asentó:

    “Mucha gente me ha comentado que lee (o ve) en Proceso del final hacia el principio, es decir, empiezan por el inefable ‘Boogie’ de Fontanarosa y después se ocupan o preocupan por lo demás: yo, sin exageración o abuso en el elogio, prefiero abrirla en la página cinco, y ver el golpe seco de Naranjo. Rius, creo, me apoyaría.”

    En efecto, los mencionados cartonistas permanentes de la revista acaparaban la atención de los lectores.

    Al conocer la noticia, el caricaturista Naranjo dijo estar consternado por el fallecimiento de Fontanarrosa. “No me esperaba un deceso así”, dijo antes de recordar cómo se conocieron cuando ambos realizaban cartones para la revista Proceso.

    Explicó que se reunían con frecuencia, cuando Fontanarrosa venía a México a cobrar sus colaboraciones en Proceso. Aunque admite que se distanciaron el cartonista argentino dejó de publicar en el semanario, aunque se reunieron “todavía en algunas ocasiones”.

    En 1981 la revista conjuntamente con Ediciones de la Flor, dio a luz el cuadernillo titulado Boggie en Proceso, que incluyó una entrevista con este reportero donde el monero argentino explicó pormenorizadamente cómo había inventado al personaje. En 1997 se hizo una reedición en libro con prólogo de Carlos Monsiváis (“La sátira de la violencia”) y la misma entrevista, pero aumentada para conocer si retomaría a Boggie, que había dejado de dibujar.

    Titulada “Fontanarrosa: La muerte violenta de Boggie, su único destino posible”, se reproduce a continuación:

    * * *

    Solitario cuarentón de la gran ciudad norteamericana, racista, macho, cruel con tal de ser eficiente, mercenario de cualquier causa pero no la que atenta contra su país, producto de la sociedad de Estados Unidos –única en la que podía haberse dado–, sin amigos, Boggie “El aceitoso” podría matar, si pudiera a Fontanarrosa. Pero es más bien Roberto Fontanarrosa, historietista argentino, quien podría dar el golpe: “Un día, si me canso, lo eliminaré.”

    El personaje emergió hace 30 años.

    ¿Cómo se conocieron ambos personajes?

    Acaso el gusto del historietista por las series de televisión y el cine norteamericano policiaco o la lectura de notas de prensa sobre Estados Unidos le acercaron a Boggie quien, “reacio a viajar, no parece tener idea de América Latina”.

    Es más, según Fontanarrosa:

    “No creo que el norteamericano en general la tenga.”

    ***

    En 1980 Fontanarrosa concebía así a su personaje:

    –¿Cuáles son las ideas políticas de boggie?

    –Es un mercenario, no puede tener ideas políticas. Es un defensor del sistema de vida norteamericano, es racista, defiende la violencia. Boggie antihéroe, es un personaje sin alteraciones anímicas, es coherente. Alguien me dijo alguna vez que Boogie tenía la glándula moral alterada.

    –¿Cuáles son sus lecturas?

    –A veces me gustaría dar más detalles. Me falta espacio. Lee pensamientos de Al Capone, informes sobre armas y municiones.

    –¿Tiene varias mujeres?

    –Si, pero es fundamentalmente machista, desprecia a las mujeres. Alguna vez tuvo una mujer medio poeta, lo que es un contrasentido. Vive normalmente solo, para vivir con alguien es un personaje intratable.

    –¿Tiene amigos?

    –Circunstanciales. Particularmente es un personaje que me gusta y por eso lo he seguido mucho. Muchas veces me preguntan si me identifico con él. No se puede. Maneja una ironía que a veces me seduce. Boggie es siempre el personaje que alguien quisiera ser: duro, inviolable, coherente. A veces tiene emociones bastante distorsionadas. Por ejemplo, en una ocasión se acerca un conocido que está herido, deduce el arma que lo hirió a causa de la forma de la herida y dice: “Nunca pude tener un arma como ésa.”

    –¿Qué piensa boggie sobre México?

    –No sé. Una vez mató a tres chicanos. No tengo mucha información sobre lo que piensen los norteamericanos acerca de México.

    –¿Cuáles son los valores de Boggie?

    –Es un profesional eficiente, ese es su valor moral. Se mueve de acuerdo con el dinero.

    –¿Es Boggie un personaje de psiquiatra?

    –Al principio iba al psiquiatra, luego lo mató porque no quería que se metiera en su vida.

    Sobre la infancia y la adolescencia de Boggie, Fontanarrosa sólo acierta a decir: “Es una temática linda”, pero asegura no saber nada de su pasado.

    –¿Hay en Estados Unidos muchos Boogies?

    –Por la información que yo tengo, sí. Es un personaje típico de Estados Unidos.

    –¿Podría Boggie ser de la CIA?

    –Un día la CIA le propuso un trabajo y se negó porque creía que lo matarían, pero la gente de la CIA aceptó su decisión porque respetaba la Iniciativa Privada.

    –¿Está consciente de la transnacionales?

    –En un principio, sí, porque no es un bruto. Pero lo movilizan pocas cosas. Difícilmente se alegra o se enoja. Lo que sí pienso es que es consciente de lo que es Estados Unidos y su injerencia.

    –¿Y está de acuerdo?

    –Aparentemente sí. Una vez le dice su tía que se case y tenga hijos porque es el sistema de vida de Estados Unidos y él contesta: “Yo me ocupo del sistema de muerte.”

    ***

    Ahora Roberto Fontanarrosa ya no dibuja más a boggie. Desde Argentina explica por qué:

    “No tengo mucho tiempo para hacerlo, y lo más grave, no tengo más ganas. Como que se cumplió un ciclo, no por él como personaje, sino por mí, por mi incapacidad de trabajo. No tengo tiempo.”

    –Si lo volviera a hacer, ¿cómo sería, luego de que el muro de Berlín se vino abajo?

    –No cambiaría mucho, pienso, porque tampoco creo que la característica personal de Boggie sea un patrimonio exclusivo de cierto grupo de poder norteamericano. Ahora podría estar ligado a las mafias del narcotráfico ruso o colombiano. Boggie ha aprendido, ha tenido éxito, y seguiría teniendo una nueva temática dejando de lado al enemigo central, el comunismo.

    –¿No lo mataría?

    –En principio yo creo que ese sería un final lógico para un personaje tan violento como Boggie, aunque la experiencia de las tiras cómicas indica que uno debe matar a un personaje, pues no se sabe qué va a pasar el día de mañana. En realidad nunca me planteé eso de la muerte, y si me lo hubiera planteado sería una muerte de verdad, no como la de Superman. No sé… Boggie está suspendido, pero claro, su final lógico sería la muerte violenta.

Prosa DolorosaJuly 14, 2007 10:53 pm

La portada del Album

In memorian a Syd Barret que, aunque se nos había ido ya desde hace mucho tiempo, murió hace un año y lo recordamos.

La bronca de ser un auténtico floydiano es que siempre te metes en problemas que ni son tuyos y te acomodan a veces ciertas tormentas neuronales, y lo digo porque como a miles de personas en el mundo yo también desde hace años he sido cautivo de las canciones de Pink Floyd, esos locos ingleses (Lo de locos es parcialmente literal), y aunque la rola de la que voy a hablar es una que se cometió ya fuera del espectro Barret tiene mucho y poco que ver con este primer líder de los Floyd.

Me refiero a Wish you Were Here, que es una rola clásica y que muchos lo recuerdan por el melancólico arpegio de la guitarra de Gilmour, hasta ahí no hay bronca, está chida y aunque tiene más de 30 años de haber sido grabada (1975) sigue vigente, lo oscuro viene cuando quieres meterte un poco a las costuras de la canción porque además de estár bien hecha, ejecutada magistralmente, tiene una historia y su propia leyenda que la vuelve interesante.

Ya sé que no he hablado del disco en el que fue grabada esta rola, pero sobra, porque el album también se llamó Wish you were Here y aunque el disco contiene otros cortes importantes (otro de los cuales también fue dedicada a Syd Barret “Shine on you, Crazy Diamond“) la rola principal, la que le da titulo, es también la que lo ha hecho inmortal.

Pero hasta acá nada de eso que prometí al principio, y bien porque lo bueno empieza cuando quieres entenderle a la letra y a la melodía, es una balada en cuyo inicio se escucha un corte de ruido ambiental seguido de unas voces y el clásico arrastre del tuning de una radio, un intro y luego de la estática, inicia el arpegio famoso de la canción, aunque la historia oficial dice que fue grabada para dar tal el efecto de una radio vieja, no hay nada que nos hable del verdadero significado.

Y como todo en el universo floydiano tiene un verdadero significado, esta pequeña introducción representa la manera en la que los ingleses tenían noticias de la segunda guerra mundial, a través de sus radios sintonizando siempre la frecuencia que no era fija y tenía que buscarse para sintonizarla en el cuadrante en que se localizara. La canción está escrita con un aliento de homenaje a Barret que se había retirado de la banda meses antes por no poder controlar su locura acelerada por el uso del ácido lisergico (LSD), pero también toca el tema de la guerra y la alienación que la banda, ya teniendo como cabeza a Roger Waters desarrollaría luego en 1979 con The Wall, una de sus obras cumbres.

Algunos dicen que Wish you Were Here es una letra que habla del proceso que vivio Barret hasta separarse del grupo y del mundo para habitar su propia locura, pero conociendo el estilo metafórico en que Roger Water refiere los temas que parecen obsesionarlo, no podría asegurarse tal verdad, puesto que la letra no contiene ninguna referencia directa a la locura o a la alienación que pudiera implicar a Barret, es más bien una letra de reproche a un soldado caído en la guerra, es el reclamo a alguien que decidió que el sistema trocara sus heroes por fantasmas a cambio de tener un papel en la gran obra de la historia, en una jaula, eso dice.

La letra cuestiona el sistema, la gran mentira de la guerra y no es un tema nuevo en Pink Floyd porque lo vimos luego en la Opera The Wall y en la película que Water hizo que la Metro-Goldwyn-Mayer grabara bajo la dirección de Alan Parker, tal parece que es el mismo protagonista, Pink de The Wall, el que canta Wish you Were Here reclamando a su padre el por qué dejarlo siendo niño para enarbolar una guerra que terminaría matándolo.

Claro que se puede aplicar a la figura de Barret, un soldado que se perdió en la guerra contra las grandes compañías discográficas, la fama y las drogas, esa guerra que refieren otras canciones del mismo disco (Wellcome to Machine y Do you have a cigar?), pero más bien, creo que Wish you Were Here es el primer aproximamiento de la megalomanía que Water llegó a desarrollar hasta lo barroco en The Wall.

No tiene nada de raro que así fuera porque también el album Wish you Were Here marca el inicio del liderazgo de Water en la banda y principalmente la ruptura con el fantasma de Syd Barret, eso parece decir el diseño de la portada del album que muestra dos hombres compartiendo un cigarro, el hombre de la izquierda representa a un Barret consumido mientras su antítesis, cogiendo el pitillo en la mano parece un Water luminoso, atrás quedaron las letras de psicodelia de The Pippers at the gates of Down y de Saucerful of Secrets para iniciar una etapa en que todo dará vueltas en torno a los traumas infantiles de Waters y de otros temas tamizados por la visión que hasta la fecha hoy domina el universo floydiano.

Así que, no es fácil hablar de algo que tenga que ver con un grupo sobre el que convergieron tantos agentes como lo son: El de la psicodelia de las drogas, la locura, la megalomanía, el ego de tres líderes (Barret-Waters-Gilmour) tan geniales como desquiciados, los grandes intereses monetarios además de los lastres de la fama y de esa gran comedia que se llama Bussines Show Star.

Y puede que falte más que decir pero mucho se ha dicho ya de esta banda que desde su formación original en 1964 ha permanecido en el colectivo de casi tres generaciones.

Les dejo la letra de Wish You Were Here que yo mismo he traducido y claro, la canción desde Goear.


Eso, así que piensa usted que puede contar la gloria del infierno,
el cielo azul del dolor.
¿Puede usted decir campo verde de un riel de acero frio? ¿Una sonrisa de un velo?
¿Piensa usted que puede decirlo?

¿Y consiguieron ellos trocar tus heroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles? ¿bochorno por brisa fresca?
¿una vida cómoda a cambio?
¿Y conseguiste un paseo fragmentado en la guerra a cambio de ser tu propio protagonista en una jaula?

Cómo desearía, como desearía que estuvieras aquí

Somos únicamente dos almas perdidas nadando en una taza de peces, año tras año,
corriendo en derredor del mismo viejo pasto, ¿Que hemos conseguido?
Los mismos viejos miedos,
Desearía que estuvieras aquí.