Prosa DolorosaNovember 17, 2006 8:13 pm
Hace unas semanas todos o casi todos vimos una campaña de la Policía federal Preventiva (PFP) sobre la mal llamada pornografía infantil o prostitución infantil. En las imágenes de la campaña (que también se pudo ver en TV) aparecen fotografías e imágenes de niñas menores de diez años sobre las cuales se typeaban en grande palabras como "Actriz porno o "Bailarina exótica".
La campaña levantó polémica por la crudeza de las imágenes pero sobre todo por la enorme contradicción que significa el estereotipar a niñas que como personas son inocentes en nombre de una campaña sobre la cual es muy dificil comprobar efectividad.
Es decir, de por sí no se vale utilizar imágenes de personas inocentes (en este caso niñas menores de edad) y peor aún en un caso tan espinoso como lo son las prácticas de abuso sexual o explotación sexual infantil.
Pero la polémica no puede verse como buena, porque la campaña ha resultado mal fundamentada y se ha visto endeble ante el cúmulo de protestas y reacciones encontradas.
En el universo de la blogosfera se vieron las primeras reacciones en blogs famosos como isopixel entre otros, el periódico Nuevo Excelsior ha publicado una nota con reflexiones en torno a este asunto.
Una de las comentarios que se rescatan son que la campaña está tan equivocada que incluso utiliza términos mal aplicados o inexistentes como el caso de pornografía infantil que los expertos han dicho no existe, puesto que al ser la pornografía un hábito o conducta tiene que ser practicado por voluntad propia, es decir no se puede hablar de una pornografía infantil al no existir voluntad de los niños por practicarla, en vez de esta palabra debería usarse el término "explotación sexual infantil" y, para el caso no tipar las imágenes de las niñas con palabras como "Actriz Porno" o "Bailarina Exótica" e intercambiarlas por otras como: "Víctima de Explotación sexual infantil" u otro concepto que explique la verdadera naturaleza y mensaje del cartel.
Otro detalle es que la empresa autora de la campaña (Ogilvy & Mather México) no ha sabido explicar el origen de las fotografías usadas, y señala que fueron escogidas de un stock de imágenes compradas a un banco de imágenes, por lo que la identidad de las niñas fotografiadas es desconocida y hasta la fecha no se puede saber si el fotógrafo que las tomó pidió a los padres permiso para tomar las imágenes con una intencionalidad tan poco objetiva.
En fin, así organizaciones civiles que velan por el derecho de los niños han calificado a la campaña como "irresponsable", "perversa", "oportunista", "mal enfocada" y que atenta contra de la Convención de los Derechos de los Niños realizada por la ONU.
Así que de seguir la polémica ya no verán más la dichosa campaña.
(Tomada de Isopixel)

