Revisando como todos los dias las síntesis informativas de los diarios nacionales me encontré con este cable de la AP.
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Coca-Cola, doblada por changarro del DF
AP
México ha impuesto a la empresa estadounidense Coca Cola 68 millones de dólares en multas—las mayores de su historia por la ley antimonopolios—como resultado de una demanda presentada por una comerciante harta de que los embotelladores de ese refresco le dijeran lo que podía hacer o no en su tienda de un barrio pobre de esta capital.
Si bien su tienda es pequeña, la victoria de Raquel Chávez no lo es.
Las multas—una de 15 millones de dólares y otra de 53 millones—no se anunciarán formalmente mientras no concluya el período obligatorio de apelaciones, pero los reguladores oficiales y un representante de la Coca Cola confirmaron esas cifras a The Associated Press.
No es coincidencia alguna que la batalla se librase en México, que es el país con mayor consumo de refrescos embotellados per cápita en todo el mundo.
Ni siquiera Chávez, de 49 años, pensaba ganar la batalla legal cuando un distribuidor de la Coca Cola le prohibió que vendiese Big Cola, una marca que llegó procedente de Perú, o de lo contrario se arriesgaba a perder el suministro del refresco estadounidense.
“El servicio no me lo puede quitar, les dije. Eso es anticonstitucional”, dijo Chávez a The Associated Press. “Yo no sabía si de veras era anticonstitucional pero de todas maneras se lo dije”.
Coca Cola desmintió que sus prácticas comerciales fuesen monopolísticas.
“Respetamos las… decisiones”, dijo el vocero Charley Sutlive. “No obstante, hemos utilizado el proceso de apelaciones que nos corresponde para presentar el argumento de que nuestras prácticas comerciales cumplen con las leyes de competencia de México y para demostrar que… son leales”.
Las ventas de Coca Cola abarcan alrededor del 70% del mercado de refrescos en México, y todas las tiendas de comestibles venden esa marca. Chávez también la vende. Pero según declaró a la AP, resiente que se le diga lo que puede vender o no en su establecimiento.
“Aquí ustedes no mandan”, dijo Chávez a los rep, comenzaron a pedirle que les vendiese Big Cola, un refresco importado que comenzó a penetrar en el mercado de la Coca Cola debido a sus precios más bajos.
Los representantes del refresco estadounidense quisieron prohibirle que vendiese el producto peruano, pero Chávez se negó.
“Yo me siento como un ciudadano que exige sus derechos, y no se deja pisotear”, declaró Chávez. “Nada más”.
Yo no me ilusionó porque hace poco más de dos años un civil ganó a la cadena de tiendas Farmacias del Ahorro una querella millonaria que obligaría a la empresa despojarse del nombre (Farmacias del Ahorro) por haber sido este ocupado y registrado años antes en modesta droguería de barrio en Comitán Chiapas, de eso nada se supo luego y hasta ahora la megaempresa de los Castañon nunca modificó nada de su publicidad lo que permite suponer que con artimañas legales se pasó la ley por el arco del triunfo.
Imaginense lo que pasará con la Coca Cola, nada, sólo eso.

Pues lo mas lamentable de ese comentario es saver y no poder hacer nada ante la ley que la verdad favorece siempre al que paga mejor, y pues quien o quienes hacen algo en contra de esto?
Talves si varios dueños de establecimientos o tienditas, hicieran la misma demanda porque se que asi lo hace la coca cola, pudieran lograr que dejara de hacer esas malas practicas. Bueno, es una utopia.
Comment by Alguien — November 17, 2005 @ 8:33 am
Asi es mi querido Alguien, conozco igual muchos casos que terminan al final como siempre, en tanto ayer la señora del establecimiento tuvo sus 15 minutos de fama, en su programa de radio Joaquín López Dóriga la tuvo en entrevista y de verdad se puede ver que la paisana no tiene dimensión de lo que acaba de lograr, seguro que le darán una lanita y ella se olvidará de lo demás..
Comment by Raúl — November 17, 2005 @ 10:17 am
Y tal vez ni siquiera la lanita Raul, porque por regla general, las compañias refresqueras y de cerveza, tienen firmados contratos de exclusividad con los negocios, en los cuales existe una contraprestación a cambio de esa obligación de “no hacer” que en este caso es no vender otra marca de competencia. El negocio recibe a cambio, refrigeradores, envase y también alguna bonificación sobre el precio normal. Como ves todo en regla, así que en este caso, la voluntad de los contratantes también cuenta ante la Ley.
Saludos afectuosos para tu esposa y mi pequeño Raulito
Comment by Lety Ricardez — November 17, 2005 @ 8:46 pm