Se me ocurrió de hablar de Silvio Rodríguez, pero ¿Que? Si mucho o casi todo se ha escrito de este flaco y calvo trovador cubano. Algo para aportar es el recuerdo personal que hace algunos años estuve en la lista de correo de la tropa cósmica, una de las más grandes comunidades musicales en la web y claro dedicado al universo que las canciones de Silvio sugieren.

Alguna ocasión leí una opinión del poeta uruguayo Mario Benedetti sobre la música de Silvio, Mario decía, la poesía del futuro ya no estará en los libros que cada vez menos gente lee, la poesía del futuro tendrá que abrirse puertas, tal el caso de Silvio que no es el único pero quizá el más importante poeta músical en habla hispana del siglo XX, y claro que hay que darle la razón, más que canciones la mayoría de las piezas de Silvio son poemas exquisitos.

Como siempre un pero tendrá que salir a relucir sobre la imágen de un genio, bueno, Silvio tal como Pablo y el propio Fidel Castro son casi símbolos de una época en la que una revolución fue posible, el tiempo se ha encargado de minar muchos detalles de esta historia pero no ha podido hacer nada en contra del legado músical de ambos trovadores cubanos (Pablo y Silvio), pero, ¿Y las personas?

Muy pocos saben aspectos personales de Silvio, es un viejo huraño y ermitaño malhumorado en exceso y algunos dicen que hasta rabioso en demasía, hay crónicas que lo retratan como intolerante con los periodistas y dueño de una personalidad de miedo y desencanto.

En fin, sin afán de crear más mitos les regalo estas leyendas en torno a Silvio y a su música, años de idolatrarlo y devorar cualquier información de su figura me han dado estas joyas quizá recreadas con la mia y la imaginacion de otros, no me atrevo a calificar esos mitos como verosímiles o auténticos, los dejo como leyendas.

El Unicornio Azul.

Un amigo me contó, ignoro su fuente, (Esa incertidumbre es quizá la más bella cualidad de estas historias); alguna vez en la vida de Silvio una niña, hija de algún buen amigo del poeta, se extravió -pudo ser secuestrada o simplemente se escapó- (¿Había secuestros en la Cuba de los 70´s?) El caso es, para consolar a los padres de la niña extraviada Silvio compuso una de sus canciones más famosas. Repito, esta historia puede ser inventada pero es muy ad hoc si ponemos atención a la letra de la canción.

Pero la razón de escribir estas letras no es la de contar la historia del unicornio que al caso es la más simple, otra anécdota me impulsa más, se trata de la canción De la ausencia y de ti (Una de mis favoritas), el titulo original de la canción es: De la Ausencia y de ti, Velia, el tiempo y la flojera le quitaron la dedicatoria tal y como ahora se conoce más esta bella melodía, pues bien, Velia (Ramírez) era -o es- una bella mujer mexicana que en los tiempos primeros de la revolución cubana brilló como bailarina en esa Isla de ensueño, la historia dice que Velia logró atrapar el corazón de Silvio para luego abandonarlo y regresarse a su país México, Silvio melancólico compuso en memoria de ese amor una de las canciones más tristes de su repertorio.

    Ahora sólo me queda, buscarme de amante
    La respiración
    No mirar a los mapas, seguir en mí mismo
    No andar ciertas calles
    olvidar que fue mio una vez, cierto libro
    o hacer la canción.

Para esta historia sí tengo algunos elementos de veridicción, hace algunos años un periodista escribió en el diario mexicano “La crónica” los datos que provocan estas líneas, ahora mismo google me arrojado una entrevista al diario cubano La Victoria en el que Silvio confirma la sospecha, Velia es la mujer mexicana, que le robó el corazón hace 30 años.

La niña que quería ser canción

Queda una historia más, en una velada literaria, entre lecturas y cervezas, un buen amigo, Hugo Montaño que acudía conmigo al taller literario del colombiano Ricardo Cuéllar Valencia en los tiempos de universidad me contó la historia de otra canción de Silvio, se trata de “Y Mariana”.

Se dice que en una de las épocas más críticas de la revolución cubana Silvio como buen revolucionario se dedicó en cuerpo y alma a ofrecer su arte para su país, de esta parte de su vida nos quedan canciones como, Madre, Te doy una canción, Playa Girón, entre otras, en medio de este ir y venir un día el poeta armó un pequeño concierto para un orfanato de la Habana, Silvio se encargó de hablar con los niños, antes de cantar.

Se acercó a todos y a todos les preguntó algo esencial:

¿Que quieres ser de grande?

Muchos contestaron palabras imaginadas, así hubo alguno que quería ser bombero, otro marinero, uno más artista, pero había una pequeña niña -la más pequeña- que miraba sin hablar desde un rincón del albergue, Silvio sensible a la mirada infantil se acercó a ella y le preguntó:

-¿Cómo te llamas?
- Mariana, contestó ella con una voz tiernísima.

- Y bueno Mariana, tú, ¿Que quieres ser de grande? -preguntó el poeta-

La niña con una enorme sonrisa que dejaba ver su incompleta dentadura blanca le respondió sin duda:

- Canción, -Mariana quería ser canción-

Silvio no sólo cumplió el sueño de la pequeña huerfana si no que regaló al mundo una canción con un mensaje complicado pero un final simple. Mientras todo mundo buscaba ser muchas cosas la pequeña quería ser canción.

Y hay un extra, los que tienen nociones de música saben que la canción de Mariana es muy dificil de ejecutar en guitarra.

Sin temor a perder mi credibilidad les aseguró que no soy responsable de la veracidad de estas historias en torno a la figura de Silvio Rodríguez, simplemente como dije al principio creo que son leyendas hermosas que de boca en boca y de imaginario en imaginario nos van dejando una idea clara de lo que a través de los años se vuelven un puñado de canciones. Eso, en cosas indestructibles.

Salud y Libertad

Raúl Ríos