¿Una lámpara sin luz es una lámpara ciega?

    Algo es la luciérnaga que se apaga
    Como un rojizo espejo entre los dedos de mi abuelo

    Por eso yo solo entiendo las estaciones como un olor lejano a tabaco vivo

    Mi abuelo tenía los ojos cardos
    El recuento de su navegación se rompía
    con un leve chasquido de cualquier insecto nocturno.
    Siempre fue fugaz

    Mi abuela era distinta
    El retornante ciclo de su vientre de madre vieja
    Alimentaba el pan y las galletas de dulce

    Todo se recuerda gris como gis en la pizarra de su cabello
    Y la navegación sin barco de la tarde
    Sobre sus manos diurnas

    Mi madre es una cicatriz de gaviota
    De sus manos de sal brotan notas amarillas y flores
    Como nubes de mariposas blancas y resplandecientes.

    Raúl Ríos, Verano del 2005