Y no soy más que mi sexo

    Ni mis dedos como pájaros en tu espalda
    Ni mis caderas agitando la yesca de tu vientre

    (no estoy vivo en otro sitio de mi cuerpo)

    No soy nada más que mi piel
    En la tibieza de tus muslos
    /Inician sinfonías como ruidos de delfines

    Con la mirada abierta camino en las calles

    y soy mi sexo sumergido en ti

    ¡No quiero pensar nada más!

    Raúl Ríos.