exódo en Israel

Vaya que hay que detenerse a ver el mundo de pronto, el retiro de colonos israelitas en la franja de Gaza, las palabras de Ariel Sharon culpándose en la televisión, el último arresto domiciliario de Pinochet en Chile, seguro hay gente que ve estas noticias y las digiere sin masticarlas, lo cierto es que abofetean, estas noticias infectan el aire de algo distinto, el destino no tarda en llegar.

¿Será este el mismo mundo al de ayer? No es por otra cosa, sinceramente pensé que iba a morir antes de ver a los israelitas devolviendo tierras a los palestinos, ver a los judios aferrándose a un pedazo de tierra que nunca les perteneció en los cables fotográficos y las imágenes de Reuter, dan la idea de que se está cometiendo una injusticia en su contra y no, el mundo lo sabe, no es ninguna injusticia que les arrebaten lo que a ellos les permitieron arrebatar.

Basta pensar en la forma en que los Israelitas apartaron a los palestinos de sus tierras, como los aislaron, encarcelaron a sus líderes, basta recordar los enormes muros y alambrados que construyeron para encerrarlos en sus propias ciudades (aprendieron bien de los ghetos nazis), basta recordar como cercaron hasta la ignominia y la muerte al viejo Yasser Arafat para creer que no es una vaina, no sé si a mi me pasa en exceso pero esto de enfrentarme a la historia me llena de una emoción extraña.

Como dice el viejo Benedetti, soy un caso perdido, a mi no me impresionan las imágenes de la gente siendo arrastrada, lo siento por los niños pero de cierto sus padres sabían que cobijados por un gobierno miope estaban arrebatando la tierra de sus vecinos.

Qué más nos queda por leer, ver la noticia del senil dictador Pinochet pasar sus últimos días en la cárcel, verlo temblar de angustia en sus infinitos infiernos de demencia fingida. No, no me compadece ni me causa lástima y me cuesta perdonar, no creo n la justicia divina pero si de algo han servido tantos años de llanto y lucha por los crímenes del pasado, estos son sus frutos. Cuántas personas que fueron vejados en la dictadura chilena volverán a creer en la vida luego de verlo pudriéndse como el bicho que es, a cuantos niños del futuro les enseñaremos esta lección del mundo.

No, este no es un buen día para hablar del perdón, caso perdido en fin.