Me gustaría que alguna noche,
    antes del fin del mundo,
    sin llamarme antes por teléfono,
    no importa cuán tarde pudiera ser,
    abrieras la puerta de esta casa y te echaras a mi lado.
    (no quiero decir que sea ahora mismo,
    mañana,
    en el mes de abril o en diciembre…
    sólo alguna vez).

    David Lago González