
Hace años, desde la aventura de la palabra y la poesía, conocí a Mario Nandayapa un poeta oriundo de mi pueblo natal Chiapa de Corzo, como suele suceder, primero leí sus poemas en pequeñas plaquettes que publicaba de vez en cuando y sus trabajos en revistas literarias, yo era un estudiante de secundaria tocado por la poesía, una tarde me atreví abordarlo, Mario además lleva uno de los apellidos más legendarios de nuestra tierra, (mi padre también es Nandayapa igual que Ceferino, el célebre marimbista), platicamos y concluimos en muchos temas, pasó el tiempo, yo me dediqué al periodismo y dejé la poesía a un lado, nos encontrabamos de repente en algún concilio de interés o en sitios de común albedrío.
Hace no mucho luego de enterarse del premio estatal de poesía que gané en el 2003 me pidió poemas para publicar una antología, claro que se los di, ahi mismo me dijo que habia conseguido la oportunidad de ir a estudiar a Chile, ahora mismo está allá y frecuentemente visita este blog y me envía mails, me gusta leerlo porque el buen Mario es uno de esos hombres destinados a cumplir el sueño de otros, ya ven, les dejo una entrevista que el licenciado Caluca, mi primazo como cariñosamente le trato, le hizo al chileno Nicanor Parra, aquel legendario poeta ideólogo de la antipoesía y una de las voces que renovaron las letras latinoamericanas durante el siglo pasado.
Gracias Mario, recibe abrazos.
Antientrevista
En las Cruces, población costera del litoral chileno, de golpe uno tropieza con el cielo y la tierra, esto el mar. Signo inequívoco donde habita la palabra. En efecto, en este lugar vive Nicanor Parra, como un pleno ejercicio de elección. La puerta de entrada tiene una pinta Antipoesía al graffiti. Me hago presente tocando la puerta, él aparece, impávido ante los noventa años que ha transitado, muestra evidente que la vida también es una obra de arte. Qué dice Juan Rulfo, asiste. Y comenzamos hablar de los muertos y de la vida, y de sus rastros como es el amor. ¿Nandayapa?, agrega. Sí, significa río verde en una lengua indígena. Se contrae ante el desencanto de la respuesta del acertijo que significa mi apellido. Nunca lo digas, las palabras siempre tienen que tener un misterio, algo que oculten. Es el inicio de una conversación siempre inconclusa: la poesía. ¿Mario, sabes que también pinto? Y me muestra su obra conceptual: La última cena (una bacinica azul sobre una silla), La maquina del tiempo (una fila de maquinas de escribir antiguas), Todas queremos ser reinas (Fotografía de él con un grupo de amigos). Mientras observo, Nicanor se ausenta, para regresar con un libro mínimo de madera color verde, el cual me entrega. Esto es para ti Nandayapa, en ella está toda la poesía. Abro el libro, y contiene las palabras de todos los tiempos, está vacío.
Mario Nandayapa
