Raul en su universo marrón y rosa

Me lo imagino moviendóse lentamente en una burbuja marrón y rosada, ese pensamiento etereo se sostiene en mí todo el día, a donde vaya, mientras manejo en el tráfico y el sol o mientras toco la guitarra en mi habitación, he procurado que escuche música clásica y canciones de cuna y trova ahora que está en el vientre de su madre, le tengo reservado el resto del mundo para después de nacer.

Es varón, al doctor le costó localizar sus genitales pero al final, dormido y orgulloso mostró un pequeño capullo en medio de sus piernas diminutas, un pequeñísimo pene.

Confiezo que nos habiamos ilusionado con una nena que se llamaría Abril, hoy lo platicamos con Jeanett y se llamará Raúl como yo su padre y como su abuelo y como su primo hermano, estoy en el plan de sostener la tradición familiar de repetir el nombre paterno y no me importa que digan que soy machista, se llamará Raúl porque así quiere su padre y su madre, Raúl, un nuevo Raúl Ríos.

Y es en estos momentos en los que a uno le parece la vida fantastica, trato de palpar como será flotar en un cuarzo líquido ambar y de luz tibia y no puedo, me imagino a Raúl gozando de un sueño casi inmaculado, y de pequeños ruidos extraños del líquido amniotico circulando libremente con cada movimiento de su madre, los ruidos del exterior se le presentan como cuando uno antes de despertar escucha en las habitaciones contiguas o en la cocina de la casa la apacible conversación de otras personas, ahora mismo ya reconoce mi voz y la de su madre.

Y es que es para volverse loco, verlo en la reluciente pantalla del ultrasonido, moviendo sus piernitas y brazos como si estuviera soñando que vuela, es casi mágico para nosotros que lo esperamos tan ansiosos, no puedo evitar sentir su pequeño calor en mis brasos y su llanto primigenio invadiendo todos los rincones de mi cuarto.

Es niño y será un sol, a pesar de la certeza de haberle visto los rastros de un pequeñisimo pene, el doctor no quiso meter las manos al fuego y nos dejó el asunto ese contaminante de la duda, no obstante no creo que cambié mi percepción, hoy lo pude ver moviéndose en su pequeño universo líquido y me sentí dichoso, no creo haberme sentido igual nunca en la vida.

Repito, es niño y será un SOL.

RAÚL RÍOS