Pasa como un disparo como un estallido de oscuridad, hace tiempo en un foro con unos amigos debatimos sobre el fenómeno de los hikikomoris que en Japón es ya casi una epidemia, se tiene conocimiento que en el país del sol naciente existen al menos un millón de jóvenes que renuncian a su contacto con la sociedad, se enclaustran en cuatro paredes y se dedican todo el día a navegar, a escribir en chats, a ver la televisión o a dormir durante el día mientras que usan la noche para jugar con el ordenador o con alguna consola, la edad hikikomori varía entre 17 y 19 años, otro dato extra es que existe una cercanía sospechosa entre este fenómeno social con el suicidio en una sociedad como la nipona en la que el orgullo y el suicidio por el honor es una alta gloria, esto no es inventado, niños con esa edad del otro lado del mundo deciden romper con todo y se hunden en lo virtual, se dice que los padres le dejan la comida en el piso de sus puertas y que ellos evitan el contacto incluso con su familia esperan a que todos se duerman para salir al baño y evitan ser vistos por estos.
A veces me pregunto si no seré alguno de estos ojos razgados, si pudiera me quedara un mes enfrente de una computadora jugando con emuladores de campcom o con playstation, seguro que yo soy el primer hikikomori mexicano.